Ideas para estilizar tu silueta


Ropa que “adelgaza”

Consejos de Carolina Aubele para Entre Mujeres.
Si tenés unos kilitos de más, seguí estos consejos de una asesora de imagen. 
Para poner al guardarropas de aliado y mostrar lo mejor de vos.

Carolina Aubele es una reconocida diseñadora de indumentaria y asesora de imagen. En su libro “Secretos del vestidor” nos da consejos para elegir que nos estilizan y nos hacen parecer más delgadas. Por ejemplo:
*  Las polleras al bies son más aconsejables que las campana o extremadamente amplias, ya que se acomodan al cuerpo e integran las curvas. Las faldas rectas también son bienvenidas.
*  Los pantalones con pinzas y recortes tienden a agregar volumen a la figura. Son recomendables los de corte simple, sin agregados, sin pinzas ni bolsillos.
*  Conviene evitar las rayas y los estampados grandes. Los lisos de colores que favorecen, bien combinados y con algunos accesorios, quedan mucho mejor que las prendas con grandes estampas.
*  Para prendas grandes, los colores ideales son los oscuros o neutros. No es necesario caer en el negro o el gris; dentro de los oscuros hay tonalidades maravillosas de marrones o verdes, por ejemplo. Por otro lado, se puede lograr una paleta interesante mezclando los colores oscuros con otros más llamativos o claros en prendas chicas o en accesorios.
*  Hay que anular del guardarropa las camperas o sacos cuadrados, un tipo de corte que no beneficia nada a las mujeres corpulentas. En cambio, las camperas o los sacos un poco más largos, levemente entallados y con un poco de forma, pueden funcionar.
*  En verano conviene dejar ver un poco de piel. El escote delantero, además de dar un marco a la cara, balancea las corpulencias. Una buena opción son los vestidos largos con breteles finitos.
*  Lo conjuntos de remerón suelto y pantalón con elástico funcionan bien porque el elástico hace que la tela no se frunza tanto y contribuye a lograr cierta amplitud. Esta es la opción a la que más se recurre pero no la más creativa: mucho más creativos son todos los consejos anteriores.





Del libro Secretos del Vestidor por Carolina Aubele Editorial penguin Random House - Aguilar

Azul

En líneas generales, es un color conservador, que representa confianza, compromiso, respeto, fe, espiritualidad y devoción. 
El azul oscuro o marino connota autoridad y respeto, y resulta ideal para policías, agentes y servicios de seguridad.
El traje azul implica seriedad y compromiso; de ahí que sea el preferido de los políticos, sobre todo en sus períodos de campaña, y de los ejecutivos, empresarios
y banqueros, gente que necesita mostrarse seria, confiable y que tiene la situación bajo control. sin verse controladores ni autoritarios como es el caso del estricto negro.
 Es también el color de uniformes de azafatas y comisarios de abordo, y de ropa de
trabajo en general. 
El azul noche es un azul muy oscuro que en algunos casos se confunde con el negro es fundamentalmente sofisticado y elegante. Es ideal para neutralizar partes del
cuerpo que no queremos resaltar y una base magnífica para todos
los colores, incluso otros tonos de azul. 
El azul eléctrico es un color muy vibrante y energético, algo fuerte para ser usado como conjunto completo pero ideal para levantar un equipo con base de neutros. Es muy adecuado para salidas nocturnas, ya que a pesar de la oscuridad
tiene luz y vibración propias. Como sucede con el rojo, hay que estar con ánimo para llevarlo y no perdernos dentro de la ropa.

Foto gentileza Sartorialist

Secretos del Vestidor, escrito por Carolina Aubele y editado por Penguin Random House Argentina
Podés conseguirlo en Maison Aubele y en las librerías mas importantes del país.

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Si te interesa este tema podés realizar el seminario de simbologia y psicología del color en Maison Aubele 

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La silueta del momento

POR CAROLINA AUBELE / PARA CLARÍN BUENA VIDA

Muchas veces, las tendencias de moda no son las que mejor se llevan con la figura. De ahí la importancia de saber manejarla


La moda es un sistema que se manifiesta en las tendencias, ellas son su cara visible. La vemos en la calle, cuando la sociedad elige cómo representarse a sí misma, es un espejo de la vibración colectiva.

Estamos rodeados de información sobre las novedades en todas las áreas del diseño, pero es la indumentaria lo que más rápidamente cambia. 


Nuestro estilo permanece, las tendencias refrescan la estética de lo que nos rodea, por eso es bueno reconocer cuáles son las que nos suman y favorecen, dejando de lado aquellas que no nos benefician. Para esto es bueno comprender cómo funcionan y qué áreas afectan  en nuestra estética.


Las tendencias se ven en la silueta, los colores, las texturas y elementos figurativos.


Las vinculadas con la silueta son las que cambian más lentamente y que, cuando pasan de moda, el quiebre es más evidente. Por ejemplo, en la década del 90 se usaban los jeans de tiro bajo, con cierre de 6 cm marcando la cintura al nivel de la cadera. Luego, en la década siguiente, la cintura pasó a un plano importante y a recuperar su sitio y los jeans de tiro tan bajo pasaron a verse obsoletos. 




La silueta es la forma del cuerpo, la línea que podemos dibujar para marcar la figura final. En el momento en que nos vestimos, estamos agregando nuevos volúmenes y de este efecto surge una silueta nueva. Donde ajustamos y donde agregamos, el cuerpo va tomando una nueva definición, y esto es lo importante,  hacia dónde van los volúmenes y dónde se está restando. 
 
Básicamente, la moda en siluetas varía en las formas, redondeadas o geométricas, en los detalles de diseño, siluetas simétricas o asimétricas,  el lugar de la cintura, más alta, más caída, ajustada o recta, la forma de las caderas, acentuadas o rectas y afinadas, casi masculinas, el ancho de las espaldas, hombros armados o redondeados y caídos. 
 

Las piernas pasan de ser protagonistas a no serlo tanto. Existen períodos donde las piernas delgadas parecen ser imperativas. Lo vemos en tendencias como leggings, minifaldas, shorts, pero si no tenemos piernas que lucir orgullosas, podemos elegir otras tendencias para estar actualizadas.

Las siluetas son las que identifican las décadas, definen el cuerpo al que se aspira, se transforman en íconos de belleza, tipos de modelos que las personifican, poses en las fotos, maneras de pararse, formas de caminar en los desfiles y en la calle, gimnasias y tratamientos que llevan al cuerpo a un tipo de silueta en particular, redefiniéndola.

Hay que observar y tener en cuenta la forma de las prendas, si agrandan los hombros y entonces ensanchan la espalda y acortan el cuello, por ejemplo. 

También existen tendencias que tienden a volver el torso recto sin marcar la cintura, como en la década del 60, que marcó la ruptura de los  entalles de la década del 50, originados con la silueta del New Look de Christian Dior, en 1947. 

Las prendas que no marcan la cintura benefician a quienes no la tienen definida naturalmente; también, estas siluetas se pueden compensar con prendas que marquen las piernas u otras partes que nos interese mostrar o acentuar. 

Los accesorios cumplen una función importante, ya que los cinturones, por ejemplo, pueden estar ubicados y darle nueva forma a muchas prendas. Si hablamos de una tendencia que marca la cintura, no necesariamente tenemos que llevar prendas con el talle a esta altura, sino que prendas holgadas, con un buen cinturón, pueden crear el mismo efecto y es una buena forma de actualizar una prenda. 

Cuando marcamos la cintura en su lugar verdadero, las piernas también parecen mas largas.

Siempre impera una silueta, recta, reloj de arena, triangular o triángulo invertido, todos tenemos alguna de estas siluetas, pero la moda tiende a llevar a todos a la misma tipología, por eso hay que tener cuidado cuando ese formato no nos favorece.



Cada cual, la suya

Como regla general, quienes tienen cuerpo recto, sin cintura, tendrían que buscar una diferencia de volúmenes entre el arriba y el abajo, ya sea por colores o por jugar con una prenda ajustada y otra más amplia. 


Quienes tienen cuerpos triangulares, con mucha cadera, ampliar y llevar la atención a la parte superior del cuerpo. 


Si hay mucha espalda y caderas más pequeñas, poner el acento en los volúmenes de la parte inferior, manteniendo la parte superior del torso lo mas neutra posible. 


Entre las maneras de neutralizar, es posible usar prendas sin volumen, más bien al cuerpo, sin frunces, volados, pinzas ni bolsillos en tonos oscuros. Para agrandar y desviar la atención hacia las partes que necesitamos, podemos hacerlo con detalles de diseño, prendas con volumen, colores claros o estridentes, texturas etéreas y livianas con volumen, tejidos, texturas gruesas y géneros armados sin caída.
En suma, las tendencias en siluetas son para tener en cuenta, pero sin sacrificar lo que beneficia a nuestro cuerpo real.

Carolina Aubele es diseñadora de moda y asesora de estilo, autora de los libros Secretos del Vestidor y Secretos del Vestidor para Embarazadas, Editorial Aguilar; www.carolinaaubele.com;www.maisonaubele.com


Ilustración por Carolina Aubele

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Secretos del Vestidor para Embarazadas

REVISTA EL GUARDIAN > FRENTE FASHION

ENTREVISTA A LA DISEÑADORA CAROLINA AUBELE

“Ninguna embarazada debería vestirse de osito cariñoso”

Publicó su segundo libro de Secretos del vestidor, esta vez dirigido a mujeres que esperan un bebé. Allí destapa los errores más frecuentes, ayuda a verse mejor, aconseja qué ponerse según cada cuerpo y a comprar inteligentemente.



Escribe María Fernanda Mainelli

Al principio parece un rollo, al punto de que ningún pasajero es capaz de darle el asiento en el colectivo, pero con el transcurso de las semanas no sólo la panza se expande: los brazos se engruesan y quedan como los de la abuela, los pechos aumentan hasta tomar el volumen que tienen los de las vedettes, las cinturas desaparecen casi por arte de magia, las piernas se ponen robustas cual jugadora de hóckey y los tobillos se empiezan a parecer peligrosamente a los de la Presidenta. El cuerpo sufre una transformación fenomenal en muy poco tiempo y no hay neurona que alcance para comprender esos cambios porque, cuando se comienzan a asimilar, eso que era un bebé dice: “Mamá, hoy no vengo a dormir a casa”. Y como además a ese cuerpo nuevo hay que vestirlo todos los días, la embarazada mira su guardarropa de siempre como si no fuese de ella, casi nada de lo que cuelga allí sirve: los corpiños lastiman, las bombachas se enroscan, la ropa estampada la hace sentir una nena tonta, lo que antes le quedaba sexy ahora produce un efecto matambre, los zapatos aprietan y las carteras divinas ahora resultan pesadas e incómodas.

Para cada uno de estos problemas existe una solución en el libro recientemente publicado Secretos del vestidor. Embarazadas. Todo lo que necesitás para verte increíble, de Carolina Aubele,  destacada diseñadora que de entrada aclara que “la ropa es un medio de contar cosas sobre quien la porta y sus expectativas, y una forma de comunicación no verbal. Nos vestimos para mostrarle al mundo quiénes y cómo somos. Y si la sociedad nos impone sus reglas porque somos seres sociales, también somos seres únicos e irrepetibles, con características propias que la vestimenta puede potenciar para no convertirnos en un producto de molde, masivo, repetido, vulgar. En esa contradicción nos movemos: entre la necesidad de pertenecer y ser aceptados, y la de diferenciarnos”. A partir de este concepto y con el conocimiento de que “a pesar de que el embarazo vuelve sexies a las mujeres, con nuevas curvas y más atractivas, buena parte de ellas no se sienten ni atractivas, ni divinas, ni sexies, tampoco plenas ni radiantes como sugieren las revistas, sino más bien suelen amargarse cuando notan que la ropa no les entra y que quedan meses de un cuerpo que se expande”, Aubele escribió un libro con ideas para adaptar las tendencias o afianzar un estilo personal, premisas bien pensadas para realizar un autoconocimiento del cuerpo, sugerencias para darle nuevos usos a la ropa con la que se cuenta o renovar el guardarropa de manera inteligente, cómo vestir las diferentes siluetas, la utilización de los colores, las prendas infaltables, el uso de accesorios, buenos consejos sobre el cuidado de la piel, el cabello y tips muy bien pensados para que la embarazada pueda destacar sus partes más bellas.

La diseñadora, formada en Europa, dueña de la etiqueta que lleva su apellido y directora del instituto de enseñanza de moda, empezó a pensar este libro cuando escribía el anterior (Secretos del vestidor) mientras esperaba la llegada de su único hijo, que hoy tiene siete años: “No encontraba qué ponerme, me costaba elegir la ropa, pero sobre todo no me sentía cómoda con mi imagen y, como para colmo trabajo en la moda, sentía que todos pensaban que mi forma de vestirme era errada”.

–¿Pudiste resolver el dilema antes de parir?

–De a poco empecé a tomar cartas en el asunto. La moda es mi tema y todos los consejos de aquel primer libro los empecé a aplicar a ese período. Y, después, investigando mucho, observando y hablando con embarazadas me di cuenta de los errores frecuentes en cuanto a vestimenta en los que incurren.

–¿Cuáles son?

–Creer que porque se tapan el cuerpo se van a ver más flacas, que lo que no se ve no existe, y así se agregan volumen. La panza existe, es inútil intentar esconderla. Otro, es poner el cuerpo en pausa, decir algo así como “después del parto, veo”, que es una forma de no hacerse cargo de las nuevas vivencias y los cambios. Esto es una lástima, porque está comprobado que una mujer que se ve linda mejora su estado de ánimo. Otra cuestión grave es identificarse con modelos de belleza embarazadas, celebridades o actrices. Esos prototipos existen pero son inalcanzables y nos alejan de la realidad: el cuerpo toma vida propia esos nueve meses, está fuera de control y no tiene sentido querer parecerse a una modelo. Es tan malo engordar como matarse a dieta. Apretarse con ropa ajustada no queda bien. Otros errores comunes son usar corpiños ajustados, que generan rollos en el contorno; salir a la calle con ropa rosa y celeste bebé, amarillo patito o con estampados para bebés; ponerse sólo ese par de zapatos que queda cómodo; abusar de los accesorios, sobre todo si son grandes; y descuidar la belleza.

–Las embarazadas antes usaban vestidos floreados con voladitos que les tapaban el cuerpo desde el cuello hasta el tobillo. ¿Cuándo y por qué cambió esa forma de vestirse?

–Cuando las mujeres empezaron a independizarse y a tener una vida laboral más intensa. Antes de los ochenta, cuando tenía panza era porque estaba procreando, a partir de esa época debió integrar esa panza, ese nuevo estado, a su vida laboral y social, y su atuendo debió estar acorde con el embarazo y su actividad laboral. Ninguna embarazada debería ir al trabajo vestida de osito cariñoso.

–Qué conviene en esos meses, ¿seguir las tendencias de la moda o afianzar un estilo propio?

–Soy de la idea de que en cualquier momento debe haber un equilibrio entre las dos cosas. En cuanto a la embarazada, puede adoptar algo de la tendencia en ropa especial para ese período. Por ejemplo, si se usa el estampado Liberty (flor chiquita), lo puede llevar en un vestido, ahora si se usan las flores enormes, que se olvide, porque la ropa con imágenes grandes no le van a quedar bien. La tendencia sirve para refrescar el look, para estar actualizada y no sentirse una extraterrestre, pero si el amarillo no le queda bien, no hay por qué adoptarlo.

–¿Qué recomendás para que la mujer empiece a aceptar los cambios corporales?

–Pararse frente al espejo, mirarse mucho y probarse ropa. Debe aprender a enamorarse del cuerpo, buscar lo más lindo que tiene una que, por lo general, es el pelo, la cara y escote. Pero no sólo hay que reconocer lo bello del cuerpo, sino admirar las actitudes, una mirada, una postura que nos puede hacer sentir bien. También sirve, si se está en pareja y es sólida, hablar con el otro para preguntarle qué le gusta de una.

–A pesar de que los cuerpos son distintos, ¿se pueden establecer tips comunes que la mayoría de las embarazadas puedan tener en cuenta para vestir la silueta?

–Entallar la cintura por detrás; sugerir el busto, dejando ver la piel con un buen escote que ilumine el rostro; la falda se debe usar hasta la rodilla y sólo usar alguna corta si se tiene piernas perfectas, algo que no sucede normalmente; evitar las prendas demasiado rectas y las tipo globo, porque anulan las curvas; no agregar volumen a los costados de los pantalones; no usar hombreras, volados, frunces, tablas, enteritos, jardineros ni vestidos largos hasta los tobillos; evitar las poleras; elegir vestidos rectos de géneros elastizados, que calcen bien al cuerpo y queden flojos, pero que sugieran la figura; preferir ropa lisa; evitar los colores pasteles, los estampados demasiado grandes y las rayas; y lo que recomiendan todos los médicos: atender el exceso de peso.

–Las embarazadas suelen decir que sienten un deseo sexual que antes no era tan frecuente. ¿Cómo verse sexy sin caer en el ridículo?

–No hay que desbordarse en mostrar el cuerpo. Durante el embarazo éste adquiere mucho volumen y lo ideal no es mostrar todo, mejor es sugerir en la intimidad o en la vida pública con un escote, una transparencia o un largo de mangas que deje ver la piel.

–¿Qué hacer con el viejo guardarropa cuando se sabe de la llegada del bebé?

–Hay que mirarlo detenidamente y desterrar todo lo que no vamos a usar, como el pantalón chupín blanco, y quedarse con lo que se necesitará durante los nueve meses y cuatro más, hasta que el cuerpo se acomode. Todo lo que no nos entrará, frustra. Después, confeccionar una lista con lo que se necesita  y salir a recorrer las tiendas de ropa para embarazadas. No hay que comprar todo nuevo, ni renovar todo el guardarropa, ni gastar mucho.

–¿Cuáles son los básicos en los que sí o sí hay que invertir?

–Un par de vestidos clásicos lisos, de jersey o modal, escotados y a la rodilla, uno negro talle princesa o imperio; para las que trabajan, un par de camisas blancas y un saco negro que sólo esté entallado atrás. También puede servir un jean, una túnica blanca medio transparente, remeras grandes pero algo entalladas y sombreros, porque hay que incorporarlos al embarazo sí o sí. Son infaltables las medias oscuras, alguna blusa de voile de algodón, un cárdigan de cachemir, un trench o abrigo liviano y una falda negra con cintura elastizada.

–¿Qué tipo de traje de baño recomendás?

–La mayoría prefiere las biquinis, pero para mí hay que cubrirse la panza del sol. Por eso un traje de baño entero negro es imbatible, sentador y sexy.